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CRÓNICAS

JORNADA POR EL GRADO DE ANTROPOLOGÍA EN LA ADAPTACIÓN AL ESPACIO EUROPEO DE EDUCACIÓN SUPERIOR
Universidad Complutense de Madrid, 28 de Octubre 2004.

Consejo de Redacción AIBR


28 Octubre
José L. García, Federico Mayor Zaragoza/ © Foto: Chiu Longina.
A raíz de la que ha sido tal vez la mayor la convocatoria de antropólogos del Estado Español sobre el proceso de adaptación de la carrera de antropología al espacio europeo de educación superior; el pasado 28 de Octubre se realizó una reunión de más de un centenar de profesores, estudiantes y profesionales de antropología en las instalaciones de la Facultad de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.

El encuentro estuvo “abanderado” por una conferencia del ex director general de la UNESCO, Federico Mayor Zaragoza y fue coordinado desde el Departamento de Antropología Social de la UCM.

La primera cuestión de pasillo entre el público radicaba en el hecho de haber invitado precisamente a un Doctor en Farmacia para realizar una convocatoria mediática. Al margen de la legítima iniciativa y de la validez del conferenciante, se trata de un detalle destacado –cuando no preocupante- el que la defensa del grado haya descansado sobre la intervención de un ponente que –si a su titulación aludimos- jamás hubiera podido entrar a estudiar la actual licenciatura de antropología.

Por una u otra razón tal vez en nuestra academia no dispongamos de antropólogos con suficiente peso mediático como para haberle dado más eco al evento. Tal vez esta ausencia sea generalizada en todo el país. Es cierto que aquellos a quienes entre nosotros reconocemos como “Popes” son más bien poca cosa fuera de sus aulas, por no decir nada; pero aún así se pudo echar de menos a más de uno, ya que desde algunas universidades (afortunadamente muy puntuales) no acudieron representantes o su representación fue insignificante.

Pese a los citados detalles, lo cierto es que el día 28 de Octubre sirvió para tomar conciencia de acción ante la decisión oficial sobre la posible desaparición del grado de antropología en España. Se establecieron procedimientos, comités y actuaciones con el fin de redactar el llamado “Libro Blanco” o propuesta de grado, que será presentado a la ANECA (Agencia Nacional de la Evaluación de la Calidad y Acreditación).

Otra de las grandes aportaciones de esta reunión fue la toma de conciencia del escaso peso específico que hay en la antropología dentro de la sociedad. Como denunció el profesor Anta Félez, los antropólogos “no han hecho los deberes”. La antropología social se pasa la vida repitiendo lo importante que es, cuando la realidad es que su trabajo, en España, no tiene ninguna relevancia social. Si lo que discutiese la ANECA fuera la desaparición del grado de una carrera como psicología o derecho, tal vez la movilización no fuese de psicólogos o de abogados, sino de un sector entero de la sociedad. Se trata de una lección de humildad que obliga a nuestra profesión a mirarse ante el espejo y tomar buena nota de que -tanto si se concede el grado como si no- algo está fallando.

Otra de las observaciones inquietantes fue la afirmación de que existen antropólogos de primera y de segunda para la profesión. Los de segunda son aquellos que defienden la profesionalización, la aplicación de la antropología y la práctica de la misma fuera de la universidad. A estos, la tradición les ha acusado de no ser antropólogos de verdad. Las consecuencias, como vemos, están pasando factura. Instituciones, ayuntamientos, comunidades, fundaciones y cada vez más empresas privadas, emplean a antropólogos aplicados en sus plantillas. Haber pretendido pensar desde la academia que su labor no era digna de llamarse antropológica ha significado un grave error de bulto que no hay que volver a cometer.

Sin embargo, en la parte positiva la licenciatura ha sido un éxito por lo que a solicitudes de ingreso se refiere. La demanda de la carrera es notable y la antropología crea inquietud entre los estudiantes. Precisamente por eso uno de los grandes fallos de la convocatoria -como se denució y correctamente se rectificó- fue no haber tenido en cuenta a los estudiantes desde un principio.

A raíz de ello, María Valdés (Universidad Autónoma de Barcelona), la única mujer que estaba en la mesa de presidencia, acudió al encuentro de estudiantes que tuvo lugar en Elche días después, participando en el Taller de Bolonia y exponiendo a los estudiantes las acciones que se están llevando a cabo.

Poco más podemos (o debemos) decir, puesto que la memoria del encuentro se recogió en el documento que adjuntamos bajo estas líneas. En este texto se resumen las tareas a poner en marcha a partir de ahora. Esperamos que, con el tiempo, podamos entre todos hacer que la carrera de antropología ocupe una posición de merecido reconocimiento dentro del sistema educativo español.


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