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REFLEJOS ETNOGRÁFICOS

Docentes y niños: Jurua Kuery e indios. Breve reseña sobre la situación de las escuelas aborígenes bilingües-biculturales en la provincia de Misiones, Argentina

Marilyn Cebolla Badie
Universidad Nacional de Misiones, Universidad de Barcelona

RESUMEN

En el presente trabajo realizaremos un breve recorrido por la situación de las escuelas denominadas bilingües-biculturales en la provincia de Misiones, Argentina. Estos establecimientos destinados a la población infantil de la etnia mbya-guaraní se enfrentan a diversos obstáculos derivados del encuentro entre dos culturas. En la Argentina, la escuela se ha conformado históricamente como una institución homogeneizadora cuyo principal cometido ha sido lograr la constitución de una identidad nacional y unificar bajo un mismo marco la diversidad cultural. Las escuelas aborígenes no cuentan con un currículo específico y los docentes, en su mayoría, desconocen la lengua mbya en la que supuestamente deben ser alfabetizados los niños, ignorando por completo los fundamentos de una cultura que se mantiene orgullosamente. Sin embargo, a pesar de la situación general de desvalorización del bagaje cultural de los pequeños mbya y de la desidia con que las autoridades educativas tratan la problemática de estas escuelas, la matrícula escolar aumenta cada año y los insistentes reclamos de indígenas y maestros comienzan a ser escuchados.

DEBATE: PREGUNTAS DEL EDITOR – RESPUESTAS DEL AUTOR

1- Su artículo versa sobre la situación de las escuelas bilingües-biculturales en una región argentina, mostrando como las escuelas no tienen en consideración la cultura de los menores indígenas que asisten a ella. Sin embargo, el caso que usted señala, ¿no es similar al que se enfrenta cualquier ciudadano mbya cuando tiene que relacionarse con las instituciones nacionales –pe. al solicitar un permiso ante la administración, ejercer el voto, cumplir las normas y las leyes, etc.? En otras palabras, ¿No es posible que la escuela reproduzca las mismas relaciones que los adultos de su comunidad deben afrontar?

Las escuelas aborígenes fueron creadas con la clara finalidad de “integrar” a las etnias indígenas en la sociedad nacional con la supuesta consideración hacia su lengua y pautas culturales por lo cual los establecimientos ostentan la denominación de bilingües-biculturales y que como ya hemos visto, es un simple título, vacío de currícula y lo que es peor, de intenciones. Las relaciones indio-blanco en su totalidad se desenvuelven en un sistema asimétrico en el que los indígenas se encuentran en situación de subordinación y la escuela las reproduce. Es decir, adultos y niños deben afrontar el mismo tipo de relaciones con los diversos agentes de la sociedad blanca, con la salvedad de que los que han asistidos a estas escuelas tienen un buen manejo del idioma castellano y han comenzado a comprender lo que los mbya denominan “los distintos caminos del blanco”.

2- Al final de su artículo usted señala el interesante debate entre los propios miembros de la comunidad mbya entre el aprendizaje de las herramientas que permitan a sus miembros defender sus derechos ante la presión del resto de la comunidad argentina. ¿Cómo cree usted que puede compaginarse el mantenimiento del mbya rekö con una mayor inserción en la sociedad nacional? Esta cuestión no afecta sólo a los mbya sino que puede extenderse a cualquier otra comunidad indígena.

Esta cuestión es motivo de un profundo debate dentro de la sociedad mbya, cómo “seguir siendo” a pesar de que las condiciones de vida se hayan vuelto tan adversas, es un gran desafío que se está afrontando mediante cambios. Existe una constante reflexión sobre el mantenimiento de la identidad étnica en el trasfondo de la sociedad blanca y aunque los discursos de los indígenas acerca del futuro de la etnia suelen ser muy pesimistas, si releemos algunos trabajos etnográficos realizados hace ya varias décadas con grupos mbya de Argentina y Paraguay veremos que los comentarios de los autores alarmados ante el avance de lo que ellos denominaban “aculturación” nos parecerán sorprendentemente actuales. Sin embargo, el mbya rekõ sigue existiendo.

Los indígenas son conscientes de que una parte de su bagaje cultural desaparecerá irremediablemente, de que lo que ellos denominan la vida “de los abuelos” no volverá jamás, y de que la inserción en la sociedad nacional es un gran riesgo pero que es preferible a la desaparición total.

3- Finalmente, usted menciona como los miembros de la sociedad estatal argentina ha procedido a un proceso de folklorización de la cultura mbya (pe. el caso del coro de la escuela, la propuesta de enseñar la cultura mbya a los mbya, el uso del guaraní como lengua única de todos los pueblos de la región, sin pararse a pensar en las diferencias locales, etc.), lo que muy probablemente influya en el funcionamiento del sistema escolar (pe. organización de las clases, de las materias, etc.). ¿A qué cree usted que se debe este proceso de folklorización?

Ante todo quiero aclarar, respecto al comentario sobre las "diferencias locales", que la lengua mbya pertenece a la familia lingüística guaraní pero tiene diferencias gramaticales y de vocabulario que la vuelven incomprensibles para un hablante del guaraní standard o del guaraní hablado en Paraguay. Y esto se acentúa aún más cuando en las ceremonias religiosas se utiliza el ñe'ë añeteguáva o "idioma verdadero".

En cuanto al proceso de folklorización es algo reciente, por ejemplo, hasta hace poco más de una década los mbya estaban totalmente ausentes de los medios de comunicación provinciales, era una minoría que nunca había sido tomada en cuenta. Actualmente, y sobre todo a partir de los reclamos por las tierras, en los que han participado incluso organismos internacionales, el gobierno ha entablado un diálogo con los representantes indígenas, y los mbya comienzan a aparecer en el discurso político.

La visita de funcionarios del gobierno provincial a las comunidades es motivo de notas periodísticas acompañadas siempre de un gran despliegue gráfico, ya que los indios siguen despertando mucha curiosidad en la población, de origen mayoritariamente europeo.

Existe una necesidad de captar estas culturas con fines políticos debido al protagonismo que han logrado en la escena mundial, relacionado con la defensa del medio ambiente, la preservación de los conocimientos tradicionales, etc. De esta manera, se produce una manipulación que los indígenas permiten porque entienden que se trata de relaciones de poder. Permiten que los niños del coro entonen sus canciones caracterizados como los indios que aparecen en las películas norteamericanas ante un público compuesto por turistas o por políticos en campañas proselitistas de paso por la comunidad. O aceptan representar una ceremonia religiosa en el opy, dentro del cual hasta tiempos recientes habría sido impensable la presencia de blancos. Pero los tiempos han cambiado y estas son las nuevas reglas del juego, ya no quedan territorios libres adonde replegarse, lo que ha constituido la estrategia de los mbya desde los primeros contactos. En la provincia de Misiones ya no hay "tierras fiscales", es decir, espacios generalmente selváticos y despoblados, actualmente las comunidades están intentando obtener el título de las propiedades que ocupan o se encuentran enzarzadas en procesos judiciales para que se les reconozca que ya habitaban la zona antes de que algún propietario particular obtuviera miles de hectáreas por medio de prebendas políticas. Sólo en algunos pocos casos los mbya han obtenido la propiedad de las tierras que ocupan, existiendo múltiples conflictos con las grandes empresas madereras, quienes son generalmente las que ostentan la posesión "legal" de los antiguos tekoa indígenas.

De esta manera, la folklorización de sus pautas culturales, lo cual puede considerarse degradante, es tolerada por los indígenas porque constituye al menos una forma de insertarse en el escenario político provincial y nacional, y de lograr que sus reclamos sean escuchados.


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