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CRÓNICAS

X Congreso de Antropología de la FAAEE. Culturas, poder y mercado

Herminia Gonzálvez Torralbo
Becaria Fundación La Caixa. Universidad Autónoma de Madrid

Arantza Meñaca
Becaria FPU .Universitat Rovira i Virgili

Elvira Villa Camarma.
Becaria FPU. Universitat Rovira i Virgili



Sevilla, 1973
Actas de la Primera Reunión de Antropólogos Españoles. Sevilla, 1973 (edición de Alfredo Jiménez)
La ciudad de Sevilla fue testigo del décimo congreso de la FAAEE (Federación de Asociaciones de Antropología del Estado Español), un espacio de encuentro y reflexión de la antropología en el entorno de una de las ciudades más emblemáticas de la península.

El título del congreso: "Culturas, poder y mercado", sigue la línea del de su antecesor: "Cultura y política", celebrado en Barcelona tres años antes (ver crónica en AIBR, número 23), dándonos a entender que desde la FAAEE se considera que cultura y relaciones de poder son dos cosas que deben comprenderse en su interrelación. Una perspectiva teórica que quedó claramente de manifiesto en las conferencias de inauguración y clausura llevadas a cabo por los profesores Rodolfo Stavenhagen e Isidoro Moreno respectivamente. En ellas se puso el énfasis en la importancia del reconocimiento político de la diversidad cultural dentro de un panorama "global". Ambas tomaron como referencia distintas declaraciones de la UNESCO sobre la diversidad cultural, y alertaron sobre la falacia del mito del choque violento entre distintas culturas, o civilizaciones. Mito enarbolado por los distintos fundamentalismos –como el intento globalizador del Mercado, en las palabras de Isidoro Moreno- para justificar sus ansias uniformadoras. Dos conferencias, en definitiva, que buscaron hacer su aportación dentro del candente y complejo discurso sobre la globalización y la multiculturalidad. Las otras dos sesiones plenarias corrieron a cargo de el profesor Jorge Crespo, con una reflexión más filosófica que política sobre el quehacer antropológico, y de la profesora Fadwa el Guindi, experta en antropología visual.

La mayor parte del tiempo del congreso estuvo dedicado a los doce simposios y cuatro mesas de trabajo que incluyeron unas doscientas veinticinco comunicaciones, un número bastante inferior a las cuatrocientas de Barcelona. En comparación con aquel congreso hemos observado un crecimiento del número de espacios dedicados a desarrollo, turismo, patrimonio, medioambiente y políticas culturales. Todos ellos parecen indicar que en la antropología española existe un creciente interés por establecer vínculos con temáticas relevantes y de actualidad que nos hacen pensar que estamos frente a una antropología de carácter más aplicado. En este sentido, nos ha llamado la atención la pérdida de un foro específico relacionado con el campo de las migraciones, teniendo en cuenta la cantidad de antropólogos que, en investigaciones financiadas, concentra hoy en día esta temática. La explicación podría estar relacionada con evitar duplicidades innecesarias debido a la cantidad de seminarios, congresos y conferencias multidisciplinares dedicadas anualmente a las migraciones en nuestra geografía. Ahora bien, referencias a las migraciones no han faltado, simplemente han estado esparcidas en múltiples sesiones. Por otra parte, y a diferencia de Barcelona, la perspectiva de género, ha tenido un espacio propio a lo largo de todo el congreso en dos simposios consecutivos, que contaron con una elevada asistencia de participantes y largos enriquecedores espacios de debate. En ellos se presentaron líneas de investigación innovadoras sobre sexualidades, derechos humanos, ciudadanía, espacio urbano e incluso "el amor". Recordemos que en el congreso de Barcelona no hubo ningún simposio específico sino que fue una variable transversal en las comunicaciones de diferentes mesas, y en dos ponencias plenarias, una de Teresa del Valle y otra de Verena Stolcke. Repitieron su presencia los simposios de antropología de la salud –que esta vez incluyó los trabajos de alimentación-, de antropología de los media –más generalista que el de Barcelona que se dedicaba exclusivamente al ciberespacio- y el taller de musicología, los tres foros que han contado con un mayor número de comunicaciones. Mientras que el campo de las identidades quedaba reducido a la etnicidad en Latinoamérica en un coherente simposio. Otros espacios se dedicaron a la memoria histórica, el mobbing, las culturas deportivas y la cultura andaluza, completándose así el heterogéneo abanico de antropologías del cual se pudo ser partícipe en esta ocasión.

Una mesa redonda que no podía faltar en un congreso de tal magnitud fue "Perspectivas académicas y profesionales de la antropología ante la convergencia europea". Nos encontramos en un momento decisivo en cuanto a la aprobación del grado en Antropología, por ello no fue de extrañar que esta reunión fuera una de las más concurridas. Por primera vez, a lo largo de las reuniones acontecidas a este respecto, se tuvo en cuenta la presencia de estudiantes en la misma. Existen muchísimas personas implicadas en este proceso. Por este motivo, las actuaciones realizadas por los estudiantes, como por ejemplo la recogida de firmas que se planteó en el último congreso de estudiantes de antropología celebrado en la ciudad de Elche, son actuaciones que se deben sumar a esta lucha conjunta. Otro de los aspectos de gran atracción para los asistentes, fueron las proyecciones de documentales como Ando pensado, Etnografía de un aprendizaje, A toda máquina, Encrucijada y uno de los últimos documentales de Fadwa el Guindi, todos ellos contribuyeron a que las palabras de la profesora, referidas a que el producto visual se convierte en un instrumento muy potente para el desarrollo de la disciplina antropológica, volvieran a flotar en nuestra memoria.

Otro momento tradicional en estas reuniones fue la asamblea de la FAAEE celebrada el miércoles por la tarde. La Asociación de Antropólogos Iberoamericanos en Red no fue admitida dentro de la federación, que justificó esta decisión en sus criterios de adscripción territorial -una asociación por Comunidad Autónoma-. Eso sí, se nos contemplará "como si" fuéramos miembros de la misma a efectos de cuota de futuros congresos de la FAAEE."

La participación –tanto de asistentes como de ponentes- fue menor que la del congreso celebrado en Barcelona, aunque al igual que en éste hubo, entre los comunicantes, una variada presencia de otros países europeos - Portugal, Francia, Reino Unido, Alemania, Suecia, Suiza y Países Bajos-, latinoamericanos –Brasil y México- así como puntuales aportaciones de Tokio, California y Canadá. La disminución en el número de participantes pudo ser debida a una menor eficacia en la difusión de la celebración del congreso, y ocasionó que gente que estaba interesada no estuviera presente. Pero a su vez, esta menor participación contribuyó a que hubiera más tiempo a la hora de las exposiciones y que surgieran así debates enriquecedores. A la hora de organizar el próximo congreso, tal vez sería interesante reflexionar sobre si entre los objetivos del congreso de la FAAEE está o no ser un foro que reúna a una gran mayoría de los antropólogos españoles, y, de ser así, qué medidas se pueden tomar para que una alta asistencia no merme la calidad de las exposiciones y debates.

La mayor parte de la conferencia se desarrolló en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Sevilla, ubicada en el magnífico edificio de la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla (s XVIII) en el que, desgraciadamente, no han sido solucionadas las barreras arquitectónicas de accesibilidad. Otras actividades del congreso nos llevaron a visitar el Monasterio de la Cartuja de Santa María de las Cuevas (s XV), el Pabellón Mudéjar del Parque de María Luisa (principios de s XX) y los Reales Alcázares (s X-XVIII) permitiéndonos disfrutar de algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad, de lo que nos sentimos muy agradecidos con la organización. Otros aspectos burocráticos no estuvieron tan bien resueltos como es el caso de la comunicación con los organizadores a lo largo de la preparación del congreso, incluso para confirmar la inscripción, o la falta de una gran parte de los certificados, principalmente de asistencia, el último día. A diferencia de en Barcelona, esta vez las actas estaban publicadas en papel y listas desde el inicio del congreso a un precio bastante asequible. Nunca llueve a gusto de todos y algunos hubieran preferido la comodidad de llevarse toda la información del congreso en un único y ligero CD. Con todo, el resultado final fue un buen congreso, de esos que dejan a la espera del siguiente, dentro de tres años en el País Vasco.


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