Tan sólo hace unos días se había anunciado en este mismo medio la concesión de uno de los Premios de Investigación Caja Madrid al trabajo titulado: 'Homofobia en el sistema educativo', presentado, entre otros investigadores, por el antropólogo y compañero de redacción de AIBR, José Ignacio Pichardo Galán.
Pocos días después, el pasado 18 de noviembre, un grupo de individuos agredieron a José Ignacio Pichardo y a su novio, por el único motivo de ir cogidos del brazo al bajar las escaleras del metro de Príncipe Pío, en Madrid. Se daba la circunstancia de que José Ignacio Pichardo estaba recuperándose de una rotura del tendón de Aquiles, motivo por el cual necesitaba ayuda para bajar las escaleras.
José Ignacio perdió el conocimiento tras ser golpeado con una botella, recibiendo después continuas patadas y puñetazos cuando estaba inconsciente en el suelo. La noticia completa ha aparecido en los principales diarios españoles, como "El País" o "El Mundo" , entre otros.
La voz de los antropólogos no se ha hecho esperar. José Ignacio Pichardo, que actualmente está mejorando de las heridas sufridas, ha recibido multitud de muestras de afecto y apoyo, no sólo a nivel personal sino también a través de la lista de Estudiantes de Antropología del Estado Español. Por otra parte, el colectivo COGAM, a raíz de lo sucedido, convocó una concentración pacífica contra la violencia homófoba el pasado viernes 24.
A través de este medio, tanto miembros como asociados de AIBR deseamos unirnos a la comunidad de antropólogos para mandar el más cariñoso apoyo a nuestro amigo y compañero José Ignacio Pichardo, así como a su novio José. La agresión contra José Ignacio Pichardo ha supuesto precisamente el sufrimiento propio de un problema del que él mismo es experto. Su reacción ha sido inmediata y ejemplar, eludiendo cualquier deseo de rencor. En sus propias palabras:
"Creo que la mejor forma de responder a este ataque violento es la que
caracteriza a todos los que creemos en un mundo distinto: a través de la
razón, de la palabra, de la creatividad, del humor y del amor.
Una forma pacífica y no violenta de cambiar el mundo es a través de la
educación. Una educación en valores que nos forme en el respeto a la
diversidad y en la idea de que los derechos humanos como el derecho a la
integridad física, a la dignidad, a la paz y a una vida sin violencia es
algo inherente a cualquier persona sea cual sea su edad, raza, sexo y, como
en el caso que me afecta, orientación sexual.
La asignatura de Educación para la Ciudadanía se presenta como el mejor
espacio para que cualquier estudiante de este país aprenda que existe una
diversidad de formas de amar y una gran diversidad de familias y que todas
deben ser respetadas. Parte de la jerarquía de la Iglesia Católica no
comparte esta idea y parece que el gobierno socialista está cediendo a sus
presiones y no incluirá este tema en el diseño final asignatura. Por eso
ahora más que nunca es importante concentrarnos para pedir que no se den
más agresiones homófobas y para reclamar al gobierno que la educación sea
el medio para ir creando una sociedad donde todos y todas tengamos sitio y
podamos ser felices y vivir en paz."