NÚMERO 8. ABRIL 2001.
BOLETÍN DE ANTROPOLOGÍA IBEROAMERICANA

Últimas noticias sobre convocatorias, congresos y eventos de interés para antropólogos iberoamericanos.


SOBRE LOS PODERES OCULTOS EN LA RED

Sergio López

La estructura de Internet es también el soporte físico de la red social creada sobre ella. Entender la estructura de la red telemática nos ayuda también a comprender factores básicos sobre las relaciones sociales que de allí surgen. Si bien todos nos la imaginamos o tenemos una idea creada, gracias a lo que hemos oido sobre la estructura de Internet, un sencillo ejercicio práctico nos puede ofrecer una visión más completa. Si nunca lo ha hecho antes, le sugiero al lector realizar una solicitud de "tracert". Consiste en lo siguiente:

    1-Desde su computador personal, conectado a Internet, piense en el nombre de una dirección web, a ser posible de un pais bastante lejano a aquel en el que está en estos momentos (por ejemplo, vamos a elegir la dirección de la Universidad Internacional de Tokio: www.tiu.ac.jp ).

    2-A continuación, abra una ventana de MS-DOS, (a través del menú de inicio-programas-MS-DOS).

    3-En la consola de MS-DOS, escriba el siguiente comando: tracert www.tiu.ac.jp y realice la solicitud pulsando la tecla "Enter".

Si no ha tenido especial problema ni se han producido interrupciones, obtendrá en el monitor la secuencia que traza la ruta de servidores (nodos) de Internet que su solicitud ha seguido para llegar al servidor de la universidad Internacional de Tokio. Además, obtendrá también información (en milisegundos) sobre el tiempo que tarda en pasar de un servidor a otro a lo largo de todo el planeta.

Cada uno de los nodos que nos muestra la pantalla es una máquina a la que se conectan miles o millones de usuarios y a su vez está configurada por una persona o un grupo de individuos que poseen la capacidad de regular todo lo que circula por dicho nodo. Dicho de un modo drástico, esto implica que cada email que mandamos, cada formulario que enviamos, cada una de las emisiones y recepciones con las que operamos en la red, tiene la posibilidad de ser captada por parte de quien controle cada uno de los nodos que dibujan su ruta de envío.

Si bien existen –con mayor o menor fiabilidad- elementos informáticos para evitar esta falta de seguridad, la mayor parte de la información que de hecho se envía por Internet puede ser captada e interpretada; entre otras cosas porque los usuarios la envian sin encriptar.

Circunstancias como esta se aprovechan con relativa facilidad a muchos más niveles de los que podemos imaginarnos. Utilicemos otro ejercicio en el campo empresarial. Si en estos momentos el lector conectado desde un servidor mexicano entra en la página http://www.repsol-ypf.com, no ve la misma publicidad que si se conecta desde España. En concreto, y en la fecha en la que se edita este artículo, al lector español le aparece una guía de carreteras de la región española de Galicia, mientras que al lector mexicano le aparece un anuncio de lubricantes de auto (para saber dicho dato he solicitado la colaboración espontánea de un mexicano a quien acabo de contactar mediante un chat desde España. ¿Por qué he escogido a un Mexicano? Simplemente porque gracias a las solicitudes de consulta que contabiliza el servidor donde se aloja este boletín sé que México es, después de España, el principal pais de donde proceden los lectores).

Alguien podrá decir con toda razón que poco se ha descubierto, puesto que eso ya lo realizan desde hace tiempo las encuestas de opinión, los estudios de mercado o las técnicas de investigación social. Sin duda esto es cierto, y de hecho no es exclusivo afirmar que Internet no ha descubierto nada nuevo. La fuerza de Internet hay que entenderla como un moderno medio de comunicación, y debemos recoger su utilidad por la exactitud que nos ofrece en el proceso de recogida de la información con respecto a otros métodos tradicionales.

Aunque hayamos puesto el ejemplo de una empresa, perfectamente podríamos imaginar las fuentes de control en cualquier otro tipo de agente: un partido político, un sindicato, una asociación o incluso un único individuo.

Este es uno de los planteamientos que debemos de hacernos a la hora de construir las interpretaciones culturales en la red y sus consecuencias. Internet es una potente fuente de construcción cultural, y ello se manifiesta no sólo por las realidades con que nos encontramos dentro de la propia red (comunidades virtuales, listas de email y otros instrumentos similares), sino –de forma muy particular- por la influencia que dichas realidades ejercen dentro de nuestra propia cultura. (uso diario del computador, relacciones a distancia, herramientas como el email, por citar sólo algunos ejemplos).

El desarrollo cultural de la red puede quedar extraordinariamente mediatizado por el uso del poder con el cual están atados todos sus nodos, así como por la pelea sobre el conocimiento, control y –en su caso- manipulación de la información que sobre ella circula. Las manfestaciones de este poder se han dado en todo tipo de sectores. Por citar un caso muy simple, cabe hacer una mención a todos los alumnos de universidades inglesas que son expulsados cada año por abusar de la consulta de páginas pornográficas en las salas de computadores. Desde luego, la determinación puede parecer incluso justa. Ahora bien, ¿Qué ocurre si, en vez de páginas pornográficas, a quien se condena es a aquel que busque información sobre una determinada ideología política? Este poder se puede ejercer, y de hecho se ejerce, a escalas mucho más importantes, tanto comerciales como políticas...y por supuesto culturales.


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