NÚMERO 13. OCTUBRE 2001.
BOLETÍN DE ANTROPOLOGÍA IBEROAMERICANA

Últimas noticias sobre convocatorias, congresos y eventos de interés para antropólogos iberoamericanos.


APROXIMACIÓN AL DESARROLLO TURÍSTICO EN EL ESTADO AMAZONAS (VENEZUELA) DESDE UNA PERSPECTIVA PLURAL

(PRIMERA PARTE)

Ángel Acuña Delgado
Universidad de Granada

Abrimos el primero de los tres capítulos sobre el desarrollo turístico en el estado Amazonas. Su autor, Ángel Acuña Delgado, es profesor titular de la Universidad de Granada (España), impartiendo las asignaturas de Etnología Regional y trabajo de campo. Ha realizado trabajo de campo en Ituri (Zaïre), Bajo Urubamba (Perú) y Perijá (Venezuela); y es autor de varios libros, como: "Los Hijos de la Selva. Estudio de la vida de los Twidos M'butis de la selva de Ituri" (1986). "Naturaleza y cultura en el Bajo Urubamba (1992)" y "Yu'pas. Entre la tradición y el cambio cultural" (1998). Actualmente investiga en la línea de construcción social y cultural del cuerpo en movimiento.


1-PUNTO DE PARTIDA

Entre el concepto de “desarrollo sustentable” y el uso sostenible de áreas protegidas y naturales, el eco y etnoturismo aparece como un instrumento cada vez más importante para combinar la conservación de los ecosistemas y de la cultura tradicional, con la obtención de beneficios económicos para la población local.

Uno de los criterios del eco-etnoturismo sostiene que la población receptora del destino turístico debe participar sustancialmente en los ingresos generados por esa actividad. De esta manera se fomentaría la justicia redistributiva de dicha actividad y se daría un incentivo económico para la conservación.

La Amazonía viene siendo el objetivo de un buen número de agencias de viajes y empresas de aventura, tanto de América como de Europa o Japón. Es notable el auge que está tomando el eco y etnoturismo en este vasto territorio, que satisface la demanda de aquellos que en su imaginario piensan como posible el hacer un recorrido por el pasado al encuentro con lo “primitivo”, y hay mercaderes de sueños que lo ofertan. La mayoría de este sector empresarial no cuenta para su gestión con el asesoramiento de las comunidades indígenas _aunque se les pide su colaboración para acceder a ser fotografiados_, siendo minoritarias las iniciativas que en este ámbito parte de las propias organizaciones nativas.

El turismo de aventura se vislumbra como un importante sector que contribuye al desarrollo de los territorios indígenas y de sus habitantes; no obstante, es preciso considerar también el peligro que encierra promover un modelo de desarrollo que concentre excesivamente su dependencia en el sector turístico, sujeto obviamente a cambios económicos, políticos, sanitarios, etc.; sin olvidar el problema de la posible mercantilización de las culturas nativas, la desigual distribución de la riqueza que con la actividad turística se genere, y, sobre todo, el problema aún mayor, de poner en peligro la biodiversidad.

El ecocidio y el etnocidio han sido de manera recurrente dos prácticas normales sobre las que se ha erigido el colosal desarrollo industrial y urbano del mundo; y el turismo se ha limitado en muchos casos a empaquetar las realidades culturales y naturales de un pueblo, para ponerlas en venta.

A pesar de todo, el manejo de los recursos turísticos dentro de espacios naturales con abundante biodiversidad en donde habitan comunidades indígenas se presenta en los últimos tiempos como una alternativa de desarrollo sostenido viable, que a la vez facilita el acceso a excedentes económicos sin que necesariamente se ponga en serio peligro la continuidad del hábitat. Se presenta a su vez como un argumento para hacer productivo un territorio, que, de otra manera, se halla expuesto al expolio y explotación minera y maderera por parte de empresas sin escrúpulos. Aunque tradicionalmente “ecología” y “economía” hayan tenido perspectivas distintas, la primera basada en “pensar globalmente y actuar localmente” y la segunda en “producir y consumir”, lo cierto es que la conservación ambiental y la rentabilidad económica no tienen por qué ser incompatibles, si se quiere asegurar la continuidad de los sistemas ecológico y económico a largo plazo.

No obstante, como es sabido, la realidad supera siempre a la idea. Y es por ello que, conociendo las grandes expectativas que se hallan puestas en el eco-etnoturismo, no sólo ya por las muchas agencias de viajes que promueven aventuras en la naturaleza, sino incluso por algunos sectores indígenas que han visto la oportunidad que se presenta de autodesarrollo, presentaremos aquí una visión actualizada del desarrollo eco-etnoturístico en el Estado Amazonas, basada en datos obtenidos sobre el terreno durante 1999. Tras hacer una breve presentación sobre el contexto ambiental y demográfico de este Estado venezolano, se describen las zonas turísticas y la normativa legal en el Estado Amazonas, para ofrecer seguidamente las opiniones de los distintos agentes sociales que se interesan por el desarrollo turístico en esta zona, a saber: Sector indígena (ORPIA), Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (ENDIBIO, SADA Amazonas, INPARQUES), Tour-operadores, Gobernación del Estado (Oficina de Turismo), Iglesia católica (misioneros salesianos), Museo etnológico de Puerto Ayacucho, y O.N.G. (Survival International, FUDESI, REDCAM).

Con todo ello y nuestra experiencia de campo, sintetizaremos la situación actual del turismo en el Estado Amazonas, respondiendo y valorando, entre otras, las siguientes cuestiones:

¿Cuáles son los modelos eco-etnoturísticos existentes actualmente en la región?

¿Qué tipo de impacto ambiental y cambio socio-cultural provocan las iniciativas eco-etnoturísticas presentes actualmente en la región?

¿Generan dichas iniciativas una significativa participación en la economía local?

¿Sirven esas iniciativas como medio de educación ecológica y etnológica al turismo?

¿Qué iniciativas o modelos de desarrollo eco-etnoturístico se generan en la zona por parte de las comunidades indígenas? y ¿Qué grado de singularidad poseen las mismas?



2- CONTEXTO AMBIENTAL Y DEMOGRÁFICO

La cuenca del río Amazonas y del Orinoco constituyen un territorio rico en recursos naturales renovables y no renovables; depositario de grandes cantidades de agua dulce; desempeña un importante papel en la conservación de la biodiversidad de la tierra; presta servicios sociales de recreación (ecoturismo); y encierra una enorme diversidad cultural de pueblos indígenas. En ese territorio se inscribe el Estado Amazonas de la República de Venezuela.

El clima se caracteriza por sus altos valores de precipitación de 2.000 a 3.400 mm. al año; con una temperatura media anual superior a 28°C. El territorio contiene una extensa red hidrográfica organizada en las cuencas del río Orinoco, con 125.000 km2, y del Guainía-Río Negro, de 51.000 Km2, vinculadas por el brazo Casiquiare, que permite la conexión con el río Amazonas. Esta red está formada por unas 56 cuencas, drenadas por más de 60 ríos. Las principales corrientes de agua, y de comunicación fluvial, son el Orinoco, el Ventuari, el Atabapo, el Guainía-Napo y el Casiquiare (Franco, 1993).

El Estado Amazonas alberga una gran biodiversidad botánica, faunística y ecológica, con un enorme potencial forestal. Más importante que el número de especies botánicas es el grado de variabilidad (Hubert, 1993).

La fauna, por su parte, es de una gran diversidad, aunque ha decrecido mucho el número de individuos de las especies más cotizadas, y en especial los grandes reptiles.

La superficie del Estado Amazonas se estima en 17.809.500 ha., de las cuales 1.780.950 ha., un 10%, corresponden a sabanas y a otras formaciones vegetales, y la mayor parte, 16.028.550 ha., un 90%, a superficies cubiertas por bosques (MARNR-LUZ, 1986)

Los suelos del Estado son altamente evolucionados, caracterizados por muy baja fertilidad, como consecuencia de los prolongados procesos de lixiviación en superficies geomórficas muy estables. En general, son suelos arenosos, sueltos, lavados y muy ácidos. La mayor parte de la fertilidad se encuentra en el horizonte superficial humífero, lo cual hace al ciclo de nutrientes muy vulnerables (MARNR-LUZ, 1986; Franco, 1993).

El Estado Amazonas cuenta, además, con valiosos recursos minerales: oro, diamante, hierro, estaño, uranio, aluminio, manganeso, bauxita, etc.

Más que un interés económico por las riquezas que guarda el Estado Amazonas, lo que ha prevalecido son los intereses geopolíticos, por constituir la frontera con Colombia y Brasil, reservorio de diversidad biológica y hábitat ancestral de comunidades indígenas. Es un territorio de creciente intervención y de colonización anárquica, con comercio ilegal e invasión de buscadores de oro y diamante, con saldos a veces dramáticos.

La previsión oficial venezolana ha convertido prácticamente al 54.7% del territorio del Estado Amazonas en Areas Bajo Régimen de Administración Especial (ABRAE), distribuidas de la siguiente manera: 4 Parque Nacionales (5.476.500 ha.), 18 Monumentos Naturales (3.050.000 ha.), y 1 Reserva Forestal (1.215.000 ha.), que suman un total de 23 lugares protegidas (9.741.500 ha.).

Los Parques Nacionales son los siguientes: La Neblina (1.219.600 ha.), Yapacana (316.600 ha.), Duida-Marahuaca (190.300 ha.), Parima-Tapirapecó (3.750.000 ha.), y la Reserva Forestal del Sipapo (1.215.000 ha.). En octubre de 1991 se decretó, además, la Reserva de la Biosfera Alto Orinoco-Casiquiare (8.871.500 ha.), que constituye la mayor reserva mundial de área de bosque tropical protegida (García Montero, 1993).

En cuanto a la ocupación por sectores de la economía, según el MARN-SADA Amazonas (1995) y el Acta Terramari (1995), se estructura de la siguiente forma:

A/ El sector primario está conformado por la producción agrícola ( plátano, yuca, maíz, caraota, frijol, auyama, caña de azúcar, cacao, patilla, piña, melón, pimienta, chiquichique, ají, ñame, mañoco, caucho y seje), la cría de animales (bovino, porcino y ovino), la caza, la pesca y la minería legal. Se estima que este sector ocupa a un 91.5 % de la población indígena activa y a apenas un 2.2% de la población activa criolla.

B/ El sector secundario definido por la incipiente actividad manufacturera, la construcción y los servicios de agua, gas y electricidad ocupa aproximadamente al 22 % de la población de Puerto Ayacucho.

C/ En el sector terciario se encuentran las actividades de la administración pública (servicios gubernamentales), el comercio y los servicios privados vinculados al turismo. Se estima que aquí trabaja la mayor parte de la población criolla (73.7 % de los activos) y solo una pequeña proporción de los indígenas (7.2% de los activos).

Se calcula que en 1995 unas 9.728 personas (población criolla) estaban dedicadas al sector terciario, mientras que 18.535 indígenas se encontraban ocupadas en la actividad agrícola.

Según el Censo Indígena de 1992 en el Estado Amazonas habitaban en esa fecha 44.512 indígenas, representando el 49.71% de la población total (OCEI, Censo Indígena 92. Nomenclador. Tomo II, 1995: 99). En la actualidad la población de todo el Estado es de algo más de 100.000 individuos, de las cuales cerca de un 59 % son criollos y el 41 % restante es indígena; distribuida en 20 etnias y 5 familias linguísticas: Independientes (Hoti, Yanomami, Guajibo, Saliba, Puinave, Piaroa), Arawak (Acahagua, Baré, Piapoco, Yavitero, Baniva, Curripaco, Tariana, Warekena), Caribe (Panare, Wanay, Yabarana, Ye´kuana), Tucano (Maku) y Chibcha (Cubeo) (A. Signi, 1986).

Las migraciones que ocurren en el Estado y la concentración de servicios sociales y comerciales en su capital Pto. Ayacucho generan un flujo migratorio masivo campo – ciudad de parte de indígenas y criollos en busca de mejores condiciones de vida, que no logran alcanzar y más bien agudizan la insuficiencia de tales servicios. De otro lado, la necesidad de los centros poblados con Colombia y Brasil, especialmente con el primero, estimula un importante flujo migratorio de personas y bienes, que van y vienen entre Pto. Ayacucho y S. Fernando de Atabapo (en Amazonas), Pto. Carreño, Pto. Inírida y Casuarito (en Colombia) (T.C.E., Secretaría Pro-Tempore, 1997).

Entre los indígenas de este Estado, los más numerosos y al mismo tiempo aislados son los pertenecientes a la etnia Yanomami.



3. ZONAS TURÍSTICAS, NORMATIVA LEGAL Y SITUACIÓN ACTUAL DEL TURISMO EN EL ESTADO AMAZONAS

3.1. Zonas Turísticas

La actividad turística reconoce al Estado Amazonas una inmensa fuente no sólo de bellezas escénicas sino también de riquezas socioculturales; esto trae como consecuencia que algunos grupos mercantilistas se planteen, de manera apresurada e irresponsable, la explotación turística en gran escala de este reservorio.

La riqueza potencial del Estado Amazonas es de difícil utilización, por ser una región sometida a severas limitaciones ecológicas, debido a la fragilidad y vulnerabilidad de sus ecosistemas. Sin embargo, constituye primordialmente el asiento de muchas etnias indígenas, que guardan un inestimable cumulo de tradiciones milenarias de culturas ancestrales, las cuales son portadoras de un modelo de desarrollo autosostenido.

Las zonas turísticas más destacadas del Estado Amazonas son las siguientes:

  • Pto. Ayacucho y sus áreas adyacentes (Tobogán de la selva, Raudales de Atures, Cerro Autana, Sipapo, Etnias Piaroa y Guajibo).
  • San Fernando de Atabapo y sus alrededores (Playas del río, Fauna del río, Etnia Piaroa)
  • San Juan de Manapiare y sus áreas adyacentes (Salto Tencua, Cerro Yavi, Río Parucito, Etnia Piaroa).
  • San Carlos de Río Negro y sus áreas adyacentes (Piedra del Cocuy, Brazo Casiquiare, Flora, Etnia Yanomami).
  • Alto Orinoco (Etnia Yanomami).

    3.2. Normativa legal

    El 7 de diciembre de 1989 fue publicado el DECRETO 625 referido a las NORMAS SOBRE LA ACTIVIDAD TURISTICO-RECREACIONAL EN EL TERRITORIO FEDERAL AMAZONAS (actual Estado Amazonas).

    En el Cap. 1, Art. 1 se establece el objetivo de proteger a las Comunidades Indígenas.

    En el Cap. 2, Art. 4 se asignan 8 sectores de uso turístico-recreacional a saber:

    Sector A.- El Burro – Pto Ayacucho – Samariapo.
    Sector B.- Samariapo – San Fernando de Atabapo.
    Sector C.- San Fernando de Atabapo – Yavita – Maroa.
    Sector D.- San Fernando de Atabapo – San Antonio – La Esmeralda.
    Sector E.- Desembocadura del Río Ventuari en el río Orinoco hasta Tencua.
    Sector F.- Valle del Río Manapiare y afluentes.
    Sector G.- Río Guainía–Río Negro (Maroa–San Carlos de Río Negro–San Simón del Cocuy).
    Sector H.- Brazo Casiquiare, desde Tama-Tama hasta el Río Negro.

    En el Cap. 4, se recogen 6 artículos referidos a las “Expediciones turísticas en áreas ocupadas por comunidades indígenas”, los cuales ofrecen sobre el papel un riguroso control que en la práctica no se cumple en casi ninguno de sus términos.

    Dentro de ese Capítulo, en el Art. 27 se toma en cuenta los conceptos establecidos en el Decreto sobre “áreas de subsistencia” y “áreas de culto”.

    En el Art. 28, 29, 30,31 y 32 se establecen las condiciones mínimas o límites para realizar actividades turísticas en áreas de asentamientos indígenas:

  • Autorización de la Dirección de Asuntos Indígenas del Ministerio de Educación, previo consentimiento de la pertinente Comunidad Indígena.
  • No exceder de 20 visitantes por comunidad y día.
  • Prohibición de expedir bebidas alcohólicas en estas áreas.
  • No ubicar instalaciones turísticas en áreas que sean propiedad de la comunidad o de familias residentes en ellas sin el consentimiento de éstas.
  • No divulgar material publicitario que distorsione la imagen del indígena.
  • Utilizar guías turísticos que sean nativos de las zonas que se visiten.

    Con todo ello, en la actualidad se puede apreciar un desarrollo turístico bastante anárquico, con frecuentes enfrentamientos entre los distintos sectores que configuran el sector. Como consecuencias del desarrollo desordenado de la actividad se pueden destacar las siguientes: violación de las normas establecidas; publicidad desenfocada; permisos ilegales; enfrentamiento entre instituciones; falta de vigilancia; conflictos intra e intercomunitarios; falta de respeto a lugares sagrados de los indígenas; ausencia indígena en la gestión de las actividades; entre otras.

    En el Informe Anual de 1997 sobre la “Situación de los Derechos Humanos en el Estado Amazonas” (Oficina de Derechos Humanos, Vicariato Apostólico de Pto. Ayacucho, 1997) se denuncia el incumplimiento de la normativa legal sobre actividad turística en casos concretos como las excursiones incontroladas por el río Sipapo, el cual queda excluido como área permitida dentro del Decreto 625; así como la violación de sitios sagrados de la etnia Piaroa. La introducción de turistas en el Alto Orinoco, más allá de Esmeralda, tanto sin permiso como con permisos ilegales, también fue un hecho denunciado para proteger a la etnia Yanomami.



    3.3. Situación actual

    De acuerdo al diagnóstico sobre “Caracterización y potencialidades del sector turismo en el Estado Amazonas” presentado por SADA-Amazonas en 1997 se puede hacer el siguiente balance sobre la cuestión: En primer lugar hay que considerar que el perfil del turista venezolano es muy variado, sobresaliendo el de persona casada (60%), mujer (55%), entre 25 y 44 años (63%), empleadas/os (58%), universitarias/os (62%). Por su parte, el turista extranjero en 1997 también presentaba un variado perfil, sobresaliendo: el alemán (20%), estadounidense (16%), y español (13%), entre 21 y 50 años, varón (55%), profesionales, estudiantes, oficinistas, gerentes, obreros, e ingresos entre 41.000 y 50.000 $ anuales.

    Aunque son muchos más los turistas que llegan por vía terrestre, la principal puerta de entrada por aire es la procedente de Maiquetía (77%).

    Desde 1990 hasta 1996 la llegada de turistas por avión ha experimentado un notable descenso que va de los 56.929 a los 27.609.

    El tiempo promedio de permanencia en Amazonas se halla entre 3 o 4 días. El nivel de gastos de los visitantes está dividido en dos: por un lado los gastos en Pto. Ayacucho, los cuales se ubican entre 20 y 30$/día; y por el otro los gastos en paquetes turísticos al interior del Estado cuyo precio oscila entre 55 y 150$/día.

    Los márgenes de ganancia se estiman bajos, debido a los elevados costos de desplazamiento, los cuales se realizan generalmente por vía fluvial, o aérea.

    Las organizaciones gubernamentales relacionadas con el turismo son: La Dirección de Turismo del Estado, que tiene la misión de coordinar, fomentar y promocionar el turismo en la región. El Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (MARNR), que tiene presencia en la región a través del Servicio Autónomo para el Desarrollo Ambiental del Estado Amazonas (SADA-Amazonas), en vías de extinción; y del Instituto Nacional de Parques (INPARQUES), el primero tiene como misión fomentar el Desarrollo Sostenible, y el segundo administrar los Parques Nacionales y los Monumentos Naturales. El Ministerio de Fomento-CORPOTURISMO, que junto al MARNR, tienen la responsabilidad de velar por la ejecución del mismo. Otras organizaciones gubernamentales relacionadas con la actividad turística son las Alcaldías de los Municipios Autónomos, sin embargo, aún no han creado las Ordenanzas Municipales en la materia, que les permitan una acción sistemática al respecto.


    LA SEGUNDA PARTE ESTARÁ DISPONIBLE EN EL NÚMERO 14 (NOVIEMBRE)
    LA TERCERA PARTE ESTARÁ DISPONIBLE EN EL NÚMERO 15 (DICIEMBRE)


    BIBLIOGRAFÍA CITADA

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  • 1996 ,1997, 1998, 1999, 2000, 2001 © El Rincón del Antropólogo