AIBR, REVISTA DE ANTROPOLOGÍA IBEROAMERICANA. Nº22 AGOSTO 2002


ROSALÍA MARTÍNEZ

ROSALÍA MARTÍNEZ
"Creo que el silencio es una de las cosas que la sociedad occidental y de consumo no respeta"


Entrevista realizada por BEGOÑA LEYRA

Durante el mes de abril, mientras Francia se debatía en unas turbulentas elecciones democráticas y Madrid disfrutaba de su cálida primavera, pudimos acercarnos de nuevo a la Casa de América y conocer un poco mejor a Rosalía Martínez, antropóloga chilena ubicada en Francia, con la que charlaríamos sobre la música, los pueblos indígenas y la globalización.

Rosalía Martínez es doctora en etnomusicología y especialista en Los Andes, y es Responsable de la Formación en Etnomusicología de la Universidad de París 8. Forma parte, además, del equipo de investigación "Laboratorio de Etnomusicología" del Centro de Investigación Científica de Francia (CNRS) y del Museo del Hombre de París.

Sus trabajos de investigación se desarrollan esencialmente en Bolivia, entre los grupos quechua Jalq´a, Tarabuco y Calcha, aunque también ha trabajado puntualmente en otros lugares de los Andes bolivianos y el norte de Chile. Ha trabajado también para el Ministerio de la Cultura de Francia en misiones de formación y prospección en Córcega, Martinica y La Reunión.

Cuenta en su trayectoria profesional con numerosos seminarios internacionales, publicaciones en revistas especializadas y dos discos de la colección del Museo del Hombre y del CNRS.


P: Rosalía, usted viene de Chile y está en París... Cuénteme sobre sus inicios en la Antropología.
R: Bueno, los inicios son de origen hereditario, porque mi familia se dedica a la antropología. Mi padre es antropólogo, mi madre es antropóloga, mi hermano es etnohistoriador... como ves ya es un problema familiar, pero bueno, yo soy músico además, y mi especialidad es la etnomusicología. Soy etnomusicóloga, estudié en Francia, hice un doctorado en etnomusicología y antropología en Francia y ahora doy clases, dirijo la carrera de etnomusicología en la Universidad de París 8.

De sus estudios de antropología, ¿Con qué corriente se siente más identificada o qué influencias han marcado más su carrera?
Bueno, yo estudié en Nanterre, una Universidad francesa, en la que la antropología, y sobre todo la etnología es muy importante –tal vez la más importante de Francia y que tiene una fuerte influencia estructuralista–, sin embargo, hay todo un cuestionamiento actual al estructuralismo francés y todo el posmodernismo, por lo que no me definiría perteneciendo a una corriente específica, sino heredando de muchas cosas y sacando lo que una puede usar. Sin embargo a mí me interesa mucho la antropología posmoderna: uso de repente el análisis estructuralista, me interesa la semiótica, utilizo distintos tipos de útiles para el análisis de terreno, para el trabajo y además utilizo herramientas propias de la etnomusicología.

Y ¿Qué autores y autoras le han determinado un poco más?
Antropólogos no sé, Geertz tal vez, Shalins, Laplantine en Francia; pero yo pienso que tengo más herencia etnomusicológica, y nosotros los etnomusicólogos americanistas formamos una corriente bien específica. Ahí te podría decir que los trabajos de Tony Siguers son importantes o los de Steven Felders, que son norteamericanos los dos, marcan muchísimo, o tal vez los trabajos actuales de una etnomusicología francesa como Bernard Loter-Jacobs.

Cómo piensa que se aprende más, ¿con canciones o con discursos?
Creo que son distintos tipos de aprendizaje, la música permite un acceso a aspectos de la vida social y de la vida humana que no te permite el análisis del discurso y que en las sociedades indígenas son partes muy importantes de la actividad social. Todo lo que pasa en torno a la música, como el ritual, como las diferencias de género –que son fundamentales–, como la construcción de la identidad étnica, como algunos aspectos del contacto con el invisible... todo eso pasa en expresiones sonoras en gran parte y si tu no trabajas sobre ese tipo de zonas del conocimiento, de la experiencia, simplemente no tienes acceso a entender y comprender lo que pasa en esa sociedad.

Es usted chilena de orígenes y francesa de ciudadanía. Si tuviera que elegir entre Violeta Parra y Víctor Jara o George Brassens, ¿con quién se quedaría?
¿Por qué hay que elegir? (risas). Yo me siento chilena, aunque tenga papeles franceses y haya vivido en Francia casi la misma cantidad de años, yo me siento chilena sin ninguna duda. Sin embargo, ¿Qué es lo que significa ser chilena? Pues cuando voy a Chile hay muchas cosas del país actual que no reconozco, del mismo modo que hay otras cosas en Francia en las que no me reconozco. Con respecto a la música, yo creo que las tres personas que nombraste como "La Violeta", como nosotros decimos, Víctor o Brassens son los tres fantásticos, así que no elijo ninguno, me quedo con todos.

ROSALÍA MARTÍNEZ Y de la música andina ¿Qué destaca? Porque los autores que mencionaba antes hacen canción protesta y también la música andina tiene sus formas de revitalizarse de algún modo, ¿Tiene alguna característica diferente a todo esto?
Yo creo que lo primero que hay que tener en cuenta es que la música andina no tiene nada que ver con lo que se oye aquí como andino, lo que escuchas en los discos ya tocado por conjuntos en el metro, etcétera. Todo eso no tiene nada que ver. Por música andina hoy en día se entiende un dominio bastante ambiguo que puede ser música indígena o música mestiza andina. Es bien difícil contestar a tu pregunta, pero en general yo diría que la música indígena con la que yo trabajo más, es una música que se renueva constantemente. No creo que haya una música protesta en el sentido en el que nosotros la entendemos, como se oye en otras partes de América Latina, hay letras poéticas con sentido social, pero no es una cosa muy importante. Lo que sí es importante es que ya el hecho de tocar música es una manera de defender una identidad, y de conservarla y reproducirla, y tocar "esa" música. Ellos no tocan músicas que consideran fijas, perteneciendo a un pasado, porque ese tipo de música no es pertinente en el mundo indígena andino en el que yo trabajo, ya que ellos piensan que la música debe renovarse y los jóvenes componen nuevas músicas y los viejos piensan que es excelente, y si los jóvenes no tienen una música que les pertenece algo grave está pasando. Entonces el hecho de tocar esa música es en sí una manera de definirse y de luchar por una identidad y por tener derecho a ser diferente.

Muchas veces se define a la música como un vínculo entre los pueblos o las razas. Ahora Manu Chao se identifica un poco como el representante de la música de los pueblos, incluso el gorro andino tradicional que lleva se identifica como "el gorro de Manu Chao", se pone de moda y demás... ¿Qué opina de todo esto, de las significaciones y repercusiones que tiene?
Yo creo que eso son representaciones. Creo que gente como Manu Chao u otros, lo que están haciendo no es influir en las músicas andinas o en otras, que son indígenas o nativas de otros lugares, pero sí están dando una imagen a Occidente sobre su relación con ese mundo. Y creo que, cuando ellos tocan o intentan reproducir músicas de otras partes, lo que hacen es construir y hablarle a Occidente mucho más que hablarle a la gente de otros países o músicas de otros pueblos. No obstante, me parece legítimo como posición, si tú dices lo que es y no pretendes hacer música indígena, y no pretendes ser indio, sino que estás sirviéndote de ciertas cosas para decir otras.

Hablando de músicas, ¿Cuál es su favorita?
Muchísimas, yo soy etnomusicóloga y tengo la suerte de convivir, en un mismo laboratorio de investigación con colegas que trabajan en todas partes del mundo –en África, Asia, el Mundo Árabe, en Europa–, y lo bueno es que esa convivencia que se prolonga en el tiempo durante muchos años, te da los códigos para entender cómo funcionan esas otras músicas. La música no es un lenguaje universal por mucho que se diga, al contrario, una música necesita entenderse, necesita códigos culturales, saber qué es lo que hay que oír, y ese contacto es muy enriquecedor, porque estás constantemente escuchando muchísimas músicas del mundo. Me gusta mucho este tipo de música y también la música clásica; la música urbana latinoamericana, me identifico con ella; el flamenco me encanta y también la música campesina española, que nosotros hemos heredado en América Latina y que está muy viva en muchos casos, con muchas transformaciones. Yo, de chiquitita, escuchaba romanceros en Chile, el Conde Olinos, el Romance de Filomena, varios romances, que los escuchábamos en ciertas familias, no en todas partes. Ese tipo de cosas me encantan.

¿Cómo cree que influye la globalización en la música?
De manera muy fuerte. Es un desafío más al que se tienen que enfrentar las comunidades indígenas para poder seguir sobreviviendo con una identidad propia. La globalización afecta enormemente por la creación de mercados; por ejemplo, MERCOSUR y otros mercados de Sudamérica, que provocan inmigración, afectan a las comunidades, porque significan mucho atractivo para el consumo, en los medios. Significa que mucha gente no tiene otra alternativa para poder sobrevivir que integrarse a la vida en la ciudad, a la vida en la "modernidad" y abandonan su identidad, y es un problema bastante grave porque es un proceso de desestructuración y más. Claro que afecta, se siente muchísimo.

Al hablar de globalización enseguida se ha orientado a los pueblos indígenas, pero ¿Cómo podemos enfrentarnos nosotros al proceso de globalización?
Yo estoy en contra de la mundialización y de la globalización. Creo que, aunque no se puede negar la necesidad que hay de intercambios a nivel internacional, no tiene nada que ver con el hecho de que haya un manejo de los mercados sobre los diferentes pueblos del mundo. Yo creo que es importantísimo que se mantengan unidades sociales a escala menor con identidades propias y que hay que luchar por eso, y menos aún se debe permitir que las leyes del mercado y las leyes económicas dominen y que sean las que gobiernen en todas partes. Me parece totalmente inaceptable que esté pasando esto y creo que la lucha contra la globalización se da en todas partes, como dices tú muy bien se da aquí, en París, en Chile, en los pueblos indígenas. Para mí un caso interesante es el caso de Chiapas, porque se define en torno a todas esas problemáticas internacionales y es importante ligar las problemáticas indígenas que parecen muy locales a todo este problema de la globalización, porque el destino de estos pueblos no está en absoluto separado del destino del resto del mundo.

Y ¿qué opina de la globalización del mercado de la música?
Yo creo que ahí hay otro problema, la música siempre ha servido para construir identidad y pienso que justamente lo que se intenta con esto es darle una dimensión sonora y musical a esta nueva identidad que se pretende construir de hombre internacional que quiere. Y ahí se da y entra todo el mercado de la "world music", la música del mundo, que a mi juicio lo que hace en gran parte es banalizar, volver bastante corriente un montón de músicas que se cambian, occidentalizándolas y que pierden en gran parte sus cualidades estéticas particulares. Me parece muy penoso que para que a Occidente le pueda gustar la música de África, de Asia o de América tenga que pasar por esta especie de cedazo común en el que todo se "normaliza" si tú quieres, aunque este análisis que hago es bastante reductor y hay que entender también las problemáticas más finas. Pero también ese tipo de músicas pueden ser contestatarias, es un fenómeno complejo, pero en todo caso, hay algo bien peligroso porque muchas veces se vende esa música como una música que procede del contacto y de la comunicación y no es eso la mayoría de las veces. Es una música que toma elementos de otras partes y los reduce a un lenguaje común y entendible por el mercado occidental.

¿Toca algún instrumento?
Sí, toco la guitarra, canto y toco el chelo.

¿Y Baila?
Un poquito sí. Baile andino y salsa, por supuesto, como todo el mundo.

¿Cuál es su instrumento favorito?
La guitarra.

¿Y el sonido que más le gusta o que más le evoca?
Tal vez lo que nosotros llamamos "zampoñas", las flautas de pan andinas, cuando son tocadas con toda una forma de creación de la materia sonora, me encanta.

¿Un libro de cabecera?
Estoy leyendo Bryce Echenique. Acabo de leer "La vida exagerada de Martín Romaña", me encanta Echenique.

¿Un lugar o un espacio?
Los Andes, la ciudad de Sucre.

¿Un lugar de la naturaleza?
El Sur de Chile. Los lagos del sur de Chile son maravillosos.

¿Un recuerdo?
El desierto de Atacama y una fiesta hermosísima que hay allí una vez al año, con muchísima gente que baila, y es una experiencia muy muy fuerte.

¿Qué opina del silencio?
Es muy importante . Creo que es una de las cosas que la sociedad occidental y de consumo no respeta. Estás inundada de sonido, vas a comprar y tienes sonido de fondo, en la estación estás con sonido, y hay una especie de constante martilleo del sonido, de músicas y de canciones como fondo sonoro insoportable. El encuentro del silencio es muy importante, el encuentro social y de la comunidad con el silencio.

Para terminar, ¿un deseo o una esperanza?
Francamente no tengo esperanzas a largo plazo porque pienso que las esperanzas son cotidianas, en el sentido de que tú construyes con modestia, haces lo que te parece correcto, piensas en cómo actuar cada día. No tengo una esperanza general sino una esperanza de todos los días en poquitas cosas y tal vez con esas poquitas cosas que hacemos todos podamos construir un futuro mejor.


AIBR -El Rincon del Antropologo